
Artista escénica, indagando en la escritura y en el dibujo.
Mi madre decidió llamarme Melina, nombre que acepte con mucho cariño. Cuando me pregunto ¿quién soy? Pienso en que: las oportunidades que mi entorno me brindó y las experiencias de vida, seguramente fueron las que construyendo mis gustos y mis decisiones.
Desde los 4 años hice patín artístico, fue ahí donde conocí la expresión corporal, materia que también sería mi prefería cuando estudiaba danzas clásicas en el Teatro San Martín de Tucumán.
Experimenté rendir frente a un tribunal español con 8 años, las danzas de su país. Los ensayos, las muestras, el público y el ojo crítico de un jurado se convertían en mi pequeño gran mundo.
En mi niñez jugaba en el teatro mientras la orquesta sinfónica ensayaba en San Juan, pero jamás pude tocar ningún instrumento con éxito, es mi hermano quien se lleva todos los créditos en la música.
En algunos momentos de mi adolescencia me imaginaba estudiando psicología pero en el examen vocacional que realizaron en el colegio, me recomendaron estudiar turismo.
Debido a las realidades sociales que percibía en ese momento y mis contextos personales, pensaba en hacer algo por los sectores que la sociedad más vulneraba. Y fue así que decidí estudiar Abogacía, con la idea de defender a todas las mujeres.Pero cuando Ingresé, sentí que esa carrera no me brindaría lo que necesitaba, sospecho que fue mi ansiedad de entrar y encontrarme de lleno con el derecho.
En ese momento pasaba por un proceso de duelo y aturdimiento, situación que me llevo a dejar de lado mis elecciones profesionales por 9 meses y realizar un trabajo emocional para reencontrarme, sobre todo, con mi capacidad de decidir. Y así fue que el teatro llegó.
Comencé a estudiar teatro con la esperanza de cambiar realidades, en muchos momentos entraba en conflicto por la falta de interés de algunos sectores en las artes, pero no me detuvo, soy una convencida que el arte supera toda barrera.
Hoy soy actriz, en el teatro, en las calles, en una locación de cine, en un estudio de publicidad y frente a mi cámara de celular. Podría decir que directora en varios momentos, para mí dirigir es un gran regalo cargadito de amor, placer, encuentros y desencuentros que solo los actores y actrices me pueden brindar.
Comparto mis entrenamientos personales como actriz, entiendo que entrenar es un trabajo diario donde se entrena la mente y el cuerpo, es mi estimulo cada día. Me gusta crear entrenamientos personalizados para cada obra de teatro, ya sea para mí o para otros. Basado en todas las técnicas aprendidas en mi recorrido, desde la gimnasia artística, las danzas, la meditación en quietud y en movimiento. Como la fusión de técnicas y ejercicios de grandes maestros como Barba, lecoq y Laban.
Como facilitadora tuve la inmensa felicidad de trabajar y aprender junto a adolescentes, niñas, niños y adultos. Realizo talleres para actrices y actores, también para profesores de otras áreas no artísticas donde comparto herramientas del juego teatral.
Como artista educadora he creado y formado parte de creación de metodologías para trabajar sobre algunas problemáticas sociales.
Por decisión y compromiso conmigo y con el lugar donde habite, he decido realizar mediante técnicas teatrales, trabajos comunitarios en poblaciones vulnerables, enfocados en los derechos humanos.
Sueño con poder cursar la maestría en derechos humanos muy pronto!
No dejemos de soñar ❤